12 de abril de 2010

No es un buen momento... para hacer nada, salvo tener paciencia, es momento de la acción... pero qué se puede hacer cuando las fuerzas abandonan y hace parecer un cuerpo inerte lo que antes rebosaba de vida? Es posible que en un mes la escencia de la esperanza haya desaparecido y sólo quede un corazón herido? Es posible que el amor se confunda y se pierda como la gota del rocio en medio de la lluvia? Es posible que esas nubes que formaban nuestro cielo vuelvan al río por la presión ejercida?

No busco una razón, busco que vuelva a latir el corazón, que vuelva a tener sentido los suspiros y que hayan más momentos que quiten el aliento. Espero sin hacer nada... porque todo lo que haga será para peor. Las palabras se han dicho, las acciones no se han visto, los deseos habrán muerto? Tal vez el cuerpo inerte sólo esté lleno de ilusión, pero ya no de sueños, el insomnio se encargó de ellos, no es invierno pero el frío casi congela mi corazón. Mis sensaciones me abandonan, pero no el dolor...

Cada día se vuelve eterno, segundo a segundo el tiempo recuerda mi pérdida, y los minutos siguen siendo vidas perdidas sin buenos momentos. La espera no es eterna solo es inútil... qué debo de hacer si no puedo siquiera llorar, mis lágrimas no siento, no puedo expresar muchas cosas salvo hipócritas sonrisas, siento que traiciono a todo el mundo, pero a la vez que soy sincero conmigo mismo. No me importa ser vulnerable y que la gente tenga la posibilidad de herirme, no hay manera de herir algo que no siente, el dolor en mis nervios sólo será información de rutina.

Es extraño, a pesar de que razonablemente estoy desesperado por las constantes consecuencias de mis actos, y demás arrepentido y asombrado por lo que un ser como creía ser llegue a hacer tantas dolosas interpretaciones y acciones dentro de la realidad, puede sentir paz dentro del infierno personal, he encontrado mi dirección espiritual, carente de razón y lógica, es lo que me ayuda y consuela, lo que me atrapa y me lleva, lo que me da una razón para vivir... Gracias.

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